jueves, 1 de noviembre de 2012

NIÑOS TUTELADOS



Con esta entrada, quiero que penséis un poco en los niños, esos niños que no tienen familia o que si la tienen suceden cosas como esta situación que ahora vais a poder leer.No hay nada peor para mi que la tristeza que siento cuando escucho cosas como estas.
A veces estoy feliz mostrando cariño por  mis hijas , jugando con ellas o dándoles algún consejo hasta que en mi mente aparece ese pensamiento que me quita el sueño tantas veces.
Los niños necesitan cariño y disciplina y tener un hogar donde sentirse queridos  y por desgracia no todos lo tienen, cerca de mi casa hay un piso tutelado y conozco a dos hermanos que han vivido en estos "hogares" desde los 4 años, ¡es tan triste, pensar que nadie los ha podido acoger!, ahora tienen 12 y 13 y por lo menos me tranquiliza pensar que se han tenido el uno al otro pero no siempre ocurre así.




Sé que en este piso  hay disciplina, que les hacen hacer deporte los días que no van a clase, estudiar inglés y hacer galletitas por las tardes pero les falta cariño,viven su infancia sin saber que es un abrazo ,¡no quiero pensar más en esto, aunque sé que en mi mente volveré a pensar en ellos cada vez que los vea ir al colegio desde mi ventana!.

El caso que os quiero contar no es este en concreto sino otro de otro niño que si que tiene una madre , que si que tiene un hogar y si tiene abrazos esperando pero, os dejo con la carta de la madre contando su situación que pude leer en "El digital de Madrid":


¿TUTELADO O SECUESTRADO?
La historia de 'J', narrada por su madre


A mi hijo de siete años lo dijeron que estaba en situación de abandono emocional. Nosotros vivíamos en una casa de alquiler con dos habitaciones, nos trasladamos a un chalet de cuatro dormitorios. Compré una cuna que se hacía cama, la cama para mi hijo y la cuna para la niña. Poco a poco íbamos amueblando según podíamos. El niño jugando en el colegio se dio un golpe y le llevamos al hospital por si acaso tenía algo más. A los pocos días volvió a caerse y de nuevo al hospital.

 Entonces vinieron los de servicios sociales y como vieron la habitación con la cuna, dijeron que el niño estaba en abandono emocional. Pensaron que le teníamos abandonado, por mucho que dijimos que poco a poco compraríamos los muebles, no nos hicieron caso. Preguntaron al niño y les dijo como se había causado los golpes, pero tampoco nos ha servido de nada.

Me dijeron que tenía que llevar al niño a  un piso tutelado y que si no lo hacía me tiraban la puerta abajo. Nos prometieron que los fines de semana vendría a casa, pero solo hemos podido verle en un punto de encuentro de Guadalajara desde  hace año y medio, donde somos vigilados con cámaras y una persona que tiene que escuchar lo que hablamos. Desde junio del 2010 ha pasado del piso de acogida a estar en acogimiento por la familia paterna, con la que no hemos tenido mucho contacto nunca, la mía intento ponerse en contacto con ellos para acoger al niño y así estaba entre personas con las que tenía trato, sin embargo no hemos podido ser escuchados.

Antes podía verle todas las semanas, después cada quince días, ahora una vez al mes en el punto de encuentro y cuando puedo comunicar por teléfono con él, es con el manos libres. El niño repite lo que le dicen que tiene que decir, igual sucede en las visitas, pero cuando podemos irnos al baño, libre de cámaras me pide que le llevemos a casa y no quiere quedarse cuando termina la visita. Está triste y cambiado, era un niño alegre y no entiendo lo del abandono emocional.

Vamos a un psicólogo al que nos mandó Menores y esta semana nos dijo que dejásemos de ir, cuando le pregunté por qué, me dijo que no se habían cubierto los objetivos ¿qué objetivos? Ni él ni la asistente social que va a casa nos indican nada, solo hacen preguntas que nosotros contestamos aunque a veces, son muy dolorosas y tienes que esforzarte para no perder el control.

Tengo miedo, mi hija la pequeña, tiene año y medio, mi hijo falta de casa desde que tenía cuatro, ahora tiene siete. Mi temor es que como ellos pueden decidir lo que quieran, me quiten a las dos niñas, la mediana tiene cuatro, como me han quitado al niño.
Aunque económicamente no me resulta fácil trasladarme hasta el punto de encuentro, procuramos hacerlo, menores dice que somos nosotros los que tenemos que desplazarnos, cuando he recibido el papel comunicándome el nuevo régimen de visitas mensual, he recurrido sin obtener respuesta aunque hace ya más de dos meses.

He reclamado el expediente y tampoco he conseguido que me entreguen unos documentos que son sobre mi hijo y sobre nosotros su familia. He escrito al Defensor del Menor pero no tengo muchas esperanzas, hasta ahora todos los intentos por recuperar a mi hijo no han servido de nada.

Me pregunto si la cantidad de dinero que recibe la familia de acogida merece la pena a costa de tanto sufrimiento, no se lo que recibirán pero mi hijo viste con la ropa de su primo y algunas cosas más que me cuenta el niño cuando no nos escucha nadie. Ahora es cuando está en abandono emocional, no está en su casa, ni con sus hermanas, no tiene sus cosas y el cariño de sus padres, que aunque sin riqueza les damos a nuestros hijos todo.

¿Qué es para los servicios sociales abandono emocional? Un niño que es sacado de su casa, pasa a un piso tutelado y subvencionado por la Comunidad de Madrid y sus Servicios Sociales. Más tarde a la familia que no conoce, pero que seguro recibe compensación económica y seguramente ese niño, como otros muchos, terminara en un centro tutelado, en cuanto lo requiera cubrir las plazas que ofertan para acceder a las subvenciones. Pero esto por lo visto no es abandono emocional.

Los niños vendidos, incluso por entidades religiosas que buscan a sus verdaderas familias, se han transformado en menores tutelados por la administración y financiados por todos nosotros.

Si os interesa leer esta carta y su artículo completo escrito por Paula Ballesteros , podéis pinchar aquí.